La ansiedad generalizada no tiene utilidad evolutiva, pero su existencia es posible gracias a funciones cognitivas que sí tienen utilidad evolutiva, como el miedo, la capacidad de prever situaciones futuras y la neuroplasticidad. Cuando esos desarrollos neurológicos se combinan mal (generalmente por una mezcla de factores genéticos y ambientales), el sistema falla, cae en círculos viciosos maladaptativos y se desarrolla el trastorno.
El camino hacia una mejor salud mental consiste en aplicar correcciones al sistema para que esos mecanismos dejen de caer en ese comportamiento dañino y empiecen a operar de manera saludable.